Sus patas, mis pies…..

Una de las partes del cuerpo de un jinete que más información recibe cuando su caballo avanza al paso es la cintura pélvica: se calcula que son alrededor de 100 estímulos por minuto que ayudan a trabajar la musculatura a través del calor y del contacto directo con el animal, pero también gracias al vaivén que producimos para conservar el equilibrio y acompañar así su desplazamiento. El paso de un caballo genera un movimiento rítmico y tridimensional que proporciona beneficios comprobados a nivel neuromuscular y sensorial, gracias a una estimulación muy similar a la que produce una persona cuando camina.

Los juegos y actividades sobre el caballo hacen que todo el cuerpo se active y se tonifique, sobre todo el tronco, la pelvis y las piernas. ¡Esto lo saben bien las personas que empiezan a montar y se sorprenden al día siguiente por su dolor de agujetas! 

En las sesiones de hipoterapia, el caballo se ofrece para ser nuestros pies y nosotros ponemos el resto, es decir, la motivación, ganas de avanzar y de pasarlo bien. 

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